5 cosas que seguramente no sabías sobre el Barrio Rojo

La prostitución en Holanda es muy diferente en comparación con otros países. En primer lugar es legal y además es muy visible. No por nada el Barrio Rojo es uno de los lugares turísticos por excelencia de Holanda. Y es que en este lugar las trabajadoras sexuales  se sientan detrás de ventanas que dan a la calle y se alquilan sexualmente a plena luz del día. Sin duda alguna, una imagen chocante para algunos, como también muy excitante para otros.

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Pero hay ciertos detalles que quizás muchos no conozcan sobre esta peculiar forma de entender la prostitución. Por ejemplo para trabajar detrás de una de las ventanas hay que registrarse primero con la Cámara de Comercio local, donde básicamente creas tu propio negocio de prostitución en el que eres el único empleado. En otras palabras es como si el cuerpo de estas chicas oficialmente fueran unas empresas.

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Una vez hecho este trámite ellas pueden alquilar ventanas, que son básicamente las oficinas utilizadas para llevar a cabo su negocio. A cambio de una tarifa fija, las prostitutas reciben acceso temporal a una pequeña tienda para publicidad, así como un área privada con una cama y un lavabo. Cabe mencionar que ellas no tienen ningún caficho ni nada parecido y ellas deciden por sí mismas cuando quieren trabajar, por cuánto tiempo, y cuántos clientes quieren ver.

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A diferencia de lo que uno pueda pensar. Las prostitutas del Barrio Rojo son muy selectivas y no se acuestan con cualquiera. Puedes tener el dinero pero si no les generas confianza no te atienden. Además, un detalle muy inquietante es que ellas no son obligadas por el Gobierno a someterse a pruebas de ETS y tampoco están obligadas a usar preservativo (aunque la mayoría si lo usa).

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Finalmente el precio promedio por sexo convencional (vaginal) es de 50 euros. ¿Se animan a ir?

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